Y ahí
estuve,
toda la tarde
pegada a la pantalla, esperando que vinieras.
¿Qué
te pasó ingrato?
Chats, e-mail
y la necesidad de contacto
A propósito de la película
You've got mail (1998),
de la misma directora de Sleepless in Seattle (1993) Nora
Ephron, donde se reúnen por segunda vez Tom Hanks
y Meg Ryan bajo su dirección, les presento este pequeño
artículo que escribí hace hartos meses para la primera versión
de El Atico, cuando éste era
más una idea que otra cosa, cuando iba a tratarse solamente sobre
asuntos relacionados con computación.
Antes de entrar por completo al tema de los chats y la necesidad de contacto,
debo decir que esta nueva comedia
romántica de Ephron, que me llevó a rescatar este artículo
y presentarlo ahora, posee el mismo carisma y química de Sleeples
in Seattle, como ésta, también se centra en una relación
amorosa que se establece a la distancia, sin que los individuos se conozcan
cara a cara. En la primera, los personajes principales toman contacto a
través de un programa radial, y luego por carta, en la segunda,
la relación se establece a través del uso del web, los chat,
el e-mail. Como la anterior, You've Got Mail también juega
con la idea del encanto mágico, atrayente y a la vez aterrador que
se despierta cuando dos personas que no se conocen se ponen en contacto,
abiertos a la posibilidad de dejarse influenciar por el otro. En las dos
películas, y como en toda comedia romántica, es importante
la búsqueda del ideal romántico y, por supuesto, la desaparición
del vacío que, finalmente, se produce al encontrar la pareja adecuada,
el complemento.
Aunque estas dos películas poseen un contenido similar y la comparación
es algo inevitable, You've Got Mail no es una continuación
de la anterior y tampoco un remake, ésta existe totalmente por sí
sola y presenta el tema del romance entre dos personas de una forma original,
distinta, ya que es la primera película que lo hace usando la computación
de por medio. También, ésta es la primera película
que presenta los computadores y el uso del internet de una forma que se
asemeja al uso cotidiano, a ese que le da la gente común y corriente. Ya
no son los hackers, los espías, los conspiradores, los científicos
que con un laptop mac construyen y mandan un virus que desestabiliza el
escudo magnético de las, súper sofisticadas, naves extrarrestres
que amenazan la vida en la tierra, logrando, así, salvar al planeta.
En esta película es gente normal la que usa los computadores y el
internet, gente de esas que se encuentran caminando en cualquier calle
del mundo, yendo a sus trabajos, a la universidad, de vuelta a sus casas.
You've Got Mail tiene una historia central simple, y que a la vez
comenta en esa necesidad de contacto, de búsqueda y de pasatiempo,
necesidad que es inherente en las personas, y que cuya satisfacción
está totalmente facilitada a través del uso del web.
Sin más introducción
aquí va el artículo:
Sin lugar a dudas, el web se ha transformado
en una fuente indispensable para obtener y entregar información,
tanto a nivel de empresas, que han encontrado en el web una forma efectiva
de ampliar sus campos de mira comercial, como para la gente común,
que a través de las páginas personales han establecido una
forma de autopromoción, la cual promete ser más influyente
que el currículum impreso. Dentro de todo lo que nos ofrece el web,
lo que me llama la atención, y también a más de un
cientista, que ya ha publicado estudios al respecto,
es la creciente importancia de los chats on-line, no sólo como forma
de intercambio de ideas a un nivel profesional, como es el caso de los
creados para profesores, comerciantes, etc. sino específicamente
los chats que ofrecen un lugar de encuentro a gente de distintas partes
del mundo, que comparten intereses, se hacen amigos y hasta se enamoran,
actuando así, cual celestinos cibernéticos.
El web ha reemplazado al antiguo amigo
por correspondencia, perfeccionando la forma en la cual mantener contacto,
ofreciendo un medio aún más directo, más expedito
que el correo normal y mejor que el télefono. En los chats es posible
encontrar gente disitinta, de distintos lugares del mundo y distintas realidades,
todo y todos a la vez. En el web no hay sexo, raza
ni edad que se interpongan en el establecimiento de relaciones interpersonales.
La gente que ha tenido la suerte de participar de este sistema, se ha visto
envuelta hasta el punto de hacerse verdaderos adictos. De ahí que
se habla del web como una droga, como el crack
del futuro. Para mí, esto va más allá de una simple
adicción, esto es un reflejo de la necesidad innata e imperante
que tienen las personas de comunicar lo que sienten, lo que piensan, y
también, el deseo que tienen de conocer. Será que la gente
no encuentra, en el medio que los rodea, la forma de satisfacer estas necesidades?
Qué será lo que los hace "abrirse" a personas que nunca han
visto, y tal vez nunca vean?
Mi explicación sobre lo atrayente
de las conversaciones on-line, apunta directamente al juego.
En los chats nadie ve la cara del otro, nadie se conoce, de ahí
que la gente puede adoptar distintas personalidades, inventarse realidades,
decir cosas y guardarse otras. Las personas pueden vivir sus propias fantasías,
evadiendo así la rutina del trabajo, de los estudios, de lo que
sea que los encasilla. La comunicación on-line crea una falsa realidad,
en que las personas se sienten conectadas unas a otras, olvidando que quién
les conversa puede no ser más que una invención propia y
del otro. ¿Cuánto de esquizofrenia
hay en cada uno de nosotros? Lo de los amores a través del web apunta
también a esto. Es
cierto que la gente que los ha experimentado los describe como un enamoramiento
del alma, de los sentimientos y pensamientos de la persona que les habla.
Pero existe el peligro constante de enamorase del ideal, es muy fácil
olvidar que quien enamora es más bien un montón de palabras
bonitas que otra cosa. Ya que la comunicación on-line se basa en
la creación de una realidad virtual, al final no se sabe si la gente
se enamora de la persona, la fantasía, o del deseo de llenar un
vacío.
Lo interesante de los amores on-line
es el sentimiento de libertad que las personas experimentan, y que se pierde
en las relaciones de pareja directas. Las relaciones de pareja, el contacto
directo, cuerpo a cuerpo, día a día, ofrece muchas satisfacciones,
pero acarrea una profunda obligación, la que es totalmente evadida
a través de los amores cibernéticos. Aquí,
los amantes se encuentran cuando tienen ganas, sin reproches ni malos ratos.
Si bien es cierto, hay historias de gente que se ha enamorado a través
de este medio y ha llegado al matrimonio, pienso que sería muy interesante
saber qué pasa después. ¿Esta se convierte en una
relación normal, pese a que la forma en que se conocieron no sigue
la norma? ¿Qué hay con el ideal?
El fenómeno de la comunicación
on-line presenta muchas interrogantes, y sin duda es un tema fascinante
y complicado. No sé si he respondido a alguna de las preguntas aquí
expresadas, más bien me parece que he abierto más interrogantes.
Lo único que me queda agregar, es que en estos momentos llueve a
mares en la ciudad donde estoy, que las calles parecen ríos y el
cielo está de un gris azuloso impresionante, y que sé que
aquí a nadie le llama la atención, fuerza de la costumbre,
pero estoy segura que a mis amigos de Chile, España, México,
Suiza, Canadá, quien sea que esté on-line, les encantaría
saber cómo llueve aquí, ahora... o tal vez... cómo
no está lloviendo en estos momentos, después de todo... ¿cómo
estar seguros?
Algunos estudios:
Elizabeth Lane Lawley: "The
Sociology of Culture in Computer-Mediated Communication: An Initial Exploration"
Elizabeth M. Reid: "Electropolis:
Communication and Community on Internet Relay Chat"
Howard Rheingold: "The
Virtual Community. Chapter 6: Real-time Tribes"
Azul también escribe para
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