¡Ay!...
¡la guerra!
Salvando al
Soldado Ryan
y el cine
de Spielberg.
Por lo general, las películas
de cada director comparten entre sí características comunes,
que las hacen reflejo de la capacidad creativa y de la forma de expresión
de un director determinado. En el caso de las películas de Steven
Spielberg, estas características comunes son la importancia
de paisajes naturales y de escenarios suburbanos, la presencia de temas
donde la familia y el mundo de los niños juegan un papel primordial,
y donde la presencia de fuerzas ajenas amenazan el bienestar de las personas,
haciendo que gente común y corriente se vea enfrentanda a circunstancias
completamente fuera de las acostumbradas, que las hacen reflexionar, muchas
veces, produciendo un cambio de actitud frente a la vida y el mundo.
Ejemplos de esto, es posible encontrar en cada una de sus películas,
desde las de acción, suspenso y aventura como Encuentros Cercanos
del Tercer Tipo (1977) donde la aparición de extraterrestres
y la comunicación que se establece entre ellos y científicos,
más importante, entre ellos y el protagonista, produce un cambio
en la personalidad de cada uno, entregando la espiritualidad que necesitaban
para llenar el vacío que sentían; hasta dramas históricos
como La Lista de Schindler (1993) donde el bienestar de miles de
personas se ve amenazado por las creencias del nazismo, y las circunstancias
a las que se enfrenta el personaje principal, hacen que éste cambie
su actitud hacia la vida, desarrollando nuevos valores centrados en el
respeto a las personas y la familia.
Salvando
al Soldado Ryan, la última película de este director,
se sitúa en la Segunda Guerra Mundial, específicamente
en el desembarco de las tropas aliadas en Normandía, lo que se conoce
como el "Día
D", y los acontecimientos que le siguen a ese ataque. Desde la
escena primera se nos presenta la familia, a través de las imágenes
de un veterano de guerra que camina junto a su esposa, hijos y nietos en
un cementerio militar, y que luego, al mirar las cruces, recuerda su participación
en la guerra. La idea de la familia como entidad primordial, la cual debe
ser protegida y respetada, está presente durante toda la película,
mediante el tema central que es la orden que recibe el escuadrón
al mando del capitán Miller (Tom Hanks), de encontrar y rescatar
a un soldado, quien es el único posible sobreviviente de cuatro
hermanos que han sido enlistados para combatir en la guerra, y llevarlo
de vuelta a casa y la madre, sano y salvo.
La familia no sólo esta representada
de la forma común, padres e hijos, sino
que también a través de la actitud que tienen los soldados
entre sí, esta es una actitud que asemeja la de una familia numerosa
donde todos se ayudan mutuamente, y donde existe una cabeza, que como figura
paterna, los guía. En la película, esta figura paterna esta
representada por el comandante Miller, a quien todos respetan, y se sienten
intrigados por el cierto misticismo que lo rodea, el cual es provocado
por la reticencia que tiene de hablar de sí mismo y de su vida antes
de la guerra. Los soldados, como hermanos, cuentan unos con otros para
protegerse mutuamente durante el combate y para asegurar que las cartas
que le han escrito a los familiares en caso de morir en combate y que llevan
consigo, lleguen a su destino. Aquí están las escenas donde
uno de los soldados del pelotón de Miller, muere al tratar de salvar
a una niña de la casa destruida en la que estaba con su familia,
para llevarla al campamento, uno de sus amigos toma la carta cubierta de
sangre que este tiene en su bolsillo, y luego la pasa en limpio.
Tanto
Miller como los soldados de su escuadrón son personas comunes y
corrientes que se ven envueltas en una situación fuera de lo que
acostumbran, la guerra. Cada uno de ellos tiene una profesión además
de ser soldados, o completamente ajena a ser soldado, como el personaje
del traductor que esta ahí para dar informes de prensa y que es
incorporado en el escuadrón de Miller, para buscar al soldado Ryan
entre los distintos pelotones, por su conocimiento de idiomas,
pero nunca a disparado un arma. De una forma u otra la guerra marca a cada
uno de los personajes, tanto a través de la pérdida de los
amigos, el constante temor a perder la vida, como por la destrucción
y muerte causada por ellos mismos. Esto se observa con más fuerza
en las ultimas escenas donde los soldados preparan una emboscada escuchando
un disco de Edith
Piaf sobre un amor perdido, y reflexionan sobre sus vidas, el pasado
y lo que están por hacer. La escena final, antes de los créditos,
es particularmente importante en establecer los efectos de las experiencias
vividas durante la guerra, y la explosión de emociones que causa
el recuerdo.
Las
escenas de combate de esta película no contienen el sensacionalismo
tradicional de las películas de guerra, no son sentimentalmente
manipulativas sino que estremecen por lo crudo de su realismo. Se plantea
lo extraño y ajeno que es la guerra para cada uno de los que se
ven expuestos a ella, pero no cuestiona las razones detrás del enfrentamiento,
ni se refiere a éste como si fuese un infierno en el que los soldados
se ven forzados a participar, sino que más bien un infierno en el
cual el patriotismo es la fuerza clave, siendo así casi un honor
participar. Esta representación tal vez se deba a que se trata de
un conflicto en el que Estados Unidos tuvo un papel clave en el desenlace
que impidió el avance de las tropas nazis por Europa, contrario
a otras películas que tratan de conflictos menos gloriosos para
Estados Unidos, sobre todo las que se refieren a Vietnam, como Pelotón
(Oliver Stone,
1986), por mencionar una excelente, donde la guerra es reflejada como el
exterminio de la vida humana, y la participación de los soldados
se ve envuelta de un ambiente de duda, de una sensación de verse
atrapados en un conflicto que no les pertenece.
La visión de la guerra en Saving
Private Ryan abarca todo, permite mostrar patriotismo, pánico y
desconcierto, las decisiones de los soldados nunca son planteadas como
fáciles y en más de una ocasión resultan ser fatalmente
erradas. Como los soldados, el público se siente viviendo el conflicto
y percibe como imposible el descanso en cada una de las crisis y escenas
de combate. Esta película está repleta de escenas crudas,
las cuales están presentadas y coreografiadas de una forma extraordinaria,
ofrece actuaciones sorprendentes y una música fenomenal.
Salvando al Solado Ryan es la tercera
película de Spielberg que se centra en hechos históricos,
sus dos anteriores, que vale la pena recordar y volver a ver, son La
Lista de Schindler (1993) y Amistad
(1997).
Azul también escribe para la revista española Estrellas.
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